Los sombreros de Klassen

Jon Klassen

De nuevo volvemos a fijar nuestra atención en la editorial Milrazones y en los dos álbumes ilustrados del premiado Jon Klassen, cuyo último libro ‘Este no es mi bombín’, ha recibido la medalla Caldecott 2013, uno de los galardones más reconocidos mundialmente en la literatura infantil.

Resulta divertido leer los dos libros seguidos y ver sus paralelismos. Ambos tienen varios factores en común: su protagonista (el sombrero), el humor, la forma de construir la historia y el manejo que hace de la elipsis. Pero mejor, analicemos cada uno por separado.

Yo quiero mi gorro

No es de extrañar que  este libro haya sido elegido por The New York Times Book Review  uno de los diez mejores libros ilustrados de 2011. El libro reúne todos los requisitos: además de sus excelentes ilustraciones cuenta con dos buenas historias que discurren paralelas y que juegan con la elipsis y los colores para diferenciar el tono y la ironía de sus protagonistas.

‘Mi gorro ha desaparecido. Quiero tenerlo otra vez’. Así comienza la historia de un oso que va interrogando a todos los animales que se encuentra por el camino si han visto su gorro. De todos recibe una negativa, incluso de quien se lo ha robado, hasta que más tarde se percata y vuelve en su búsqueda. La sucesión de frases cortas y repetitivas  lo hacen aún más atractivo para los pequeños.

Este no es mi bombín

Aquí también se produce el robo de un sombrero, pero en este caso es quien ha robado el gorro el que guía esta fantástica historia que cuenta con dos lecturas paralelas: una textual y otra visual. ‘Este bombin no es mío. Lo acabo de robar’, afirma el pez pequeño que explica a continuación que se lo ha robado a un pez enorme que estaba dormido.

Página tras página y siendo testigos de su huida, el lector se percata de cómo el pequeño pez se intenta auto convencer de que lo que ha hecho está bien, de que nadie le contará al pez grande que ha sido él quién le ha robado el gorro, de que irá a un lugar seguro donde nadie le encontrará… pero las imágenes nos van dando pistas de que probablemente sucederá todo lo contrario. Aquí no hay diálogos sino una narración en primera persona acompañada de unas imágenes que nos hacen presagiar un final fallido.

Edad recomendada: + 3

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